Psicogeriatría

Tal y como informa la Organización Mundial de la Salud, actualmente y por primera vez en la historia, la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Entre 2015 y 2050 la proporción de personas mayores de 60 años se duplicará, pasando del 12 % al 22 %, lo que en cifras supone unos 2000 millones de personas frente a los 600 millones del año 2015, un aumento de 1400 millones.

 

Hoy en día, hay 125 millones de personas con 80 años o más. Para 2020, el número de personas de 60 años o más será superior al de niños menores de cinco años. Para 2050, habrá un número casi igual de personas con 80 o más años (120 millones) solamente en China, y 434 millones de personas en todo el mundo. Para 2050, un 80% de todas las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos.

También aumenta rápidamente la pauta de envejecimiento de la población en todo el mundo. Francia dispuso de casi 150 años para adaptarse a un incremento del 10% al 20% en la proporción de población mayor de 60 años. Sin embargo, países como el Brasil, China y la India deberán hacerlo en poco más de 20 años.

Si bien ese cambio de distribución en la población de un país hacia edades más avanzadas -lo que se conoce como envejecimiento de la población- empezó en los países de ingresos altos (por ejemplo, en Japón el 30% de la población ya tiene más de 60 años), los cambios más drásticos se ven en los países de ingresos altos y medianos. Para mediados de siglo muchos países, por ejemplo Chile, China, la República Islámica de Irán y la Federación de Rusia, tendrán una proporción de personas mayores similar a la del Japón.

 

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Además, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud. Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno propicio, podrán hacer lo que más valoran de forma muy similar a una persona joven. En cambio, si esos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad son más negativas.

 

Más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neurológico y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. Estos trastornos representan en la población anciana un 17,4% de los años vividos con discapacidad, siendo la demencia y la depresión los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en ese grupo de edad.

 

Los trastornos de ansiedad afectan al 3,8% de la población de edad mayor y los problemas por abuso de sustancias psicotrópicas, casi al 1%; asimismo, aproximadamente una cuarta parte de las muertes por suicidio corresponden a personas de 60 años de edad o mayores.

 

Es por ello que la psiquiatría debe prestar especial atención a las enfermedades mentales que aparecen en el anciano, tratándolas adecuadamente tanto a nivel psicofarmacológico, teniendo en cuenta los cambios fisiológicos que se producen con la vejez, como psicoterapéuticos.

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto.

Más de un 20% de las personas que pasan de los 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neurológico y el 6,6% de la discapacidad en ese grupo etario se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso.